Pensemos por un momento, sobre estos actos, actividades, liturgias y ritos que se hacen cada periodo de tiempo, constituyen una cierta forma de mecanismo cultural, con el cual, la humanidad ha aprendido a establecer normas leyes y conductas en cuanto a cómo religar con Dios. El punto a señalar aquí es, cómo un tiempo de nuestra vida, está dedicado a esta mecanicidad, cuando la comunión con el Ser Supremo debe ser a cada instante, a cada segundo, a cada medida de tiempo, todos los días de nuestra vida, en cualquier lugar. Y no solo cargar nuestras responsabilidades, cargas, errores, pecados, en esta mecanicidad tradicional y al final tener descarga de problemas y contingencias por un breve instante de tiempo.
Cuando la actitud auténtica, debe ser una conversación constante, dinámica, en comunión con la sustancia absolutamente infinita en forma directa, que toma todo tipo de cargas personales, familiares, sociales, experimentando así, una auténtica liberación. El método tradicional impuesto, nos ha hecho creer que es el único y no hay otra forma de estar en Comunión con Dios. Esta constituye una forma efectiva de manipular la fe de la de las masas, a tal grado que solo una clase sacerdotal o jerárquica puede entender y saber un camino directo y efectivo hacia el ser supremo, Pero necesitan ocultarlo a las grandes mayorías a efecto de manipular, manejar y monopolizar el conocimiento auténtico.
Es importante educar y formar a nuestra niñez. Papá y mamá conscientes del camino espiritual, tienen la tarea inmediata de llamar la atención en forma constructiva, especialmente en el tema de Dios. Debe abandonarse la idea de un Dios lejano, con imagen humana, sentado en un trono, rodeado de oro, mármol y joyas. Es decir, los progenitores deben explicar con palabras sencillas, la inmanencia divina en cada ser, el concepto holístico de: que todos somos hijos de Dios, que todos somos parte de Él, que todos somos una expresión o modo en que se manifiesta su esencia en lo físico. Por supuesto en el entendido que, la niñez aprende mucho más rápido y mejor.
Con jóvenes y adultos, el nivel y método didáctico sube de nivel, puesto que ya hay conciencia e influencia cultural. fortalecidos con la religión y sus dogmas. Estos segmentos etáreos de la sociedad necesitan provocarles un shock psicológico cultural, colocando en duda todo lo aprendido al momento y someterlo a procesos de falsación. Porque la juventud y la adultez, ya tiene filtros establecidos por la familia y la sociedad no espiritual o que aprendió con el método inadecuado, incorrecto. Sin embargo, la sed de conocimiento y el impacto emocional son clave, en el sentido que cada quien puede experimentar la constante conversación con el Eterno, el Padre, que habita en cada quien, expresando sus dudas, inquietudes, solicitando aclaraciones, iluminación, sabiduría.
Actitud que se puede desarrollar en todo tiempo y lugar, en un momento aislado de reflexión, en la actividad diaria o en los sueños. Especialmente en los momentos de angustia, necesidad, violencia, inestabilidad, enfermedad, escasez, contingencias problemáticas, allí es necesaria la conversación íntima con el Eterno. Pero también por agradecimiento, alegría, felicidad, bendición, prosperidad, amor, paz. De esta manera, describimos la población objetivo, la importancia espiritual y validez aplicada a cada segmento etáreo. Veamos ahora, el marco conceptual y la metodología eficiente y necesaria para desarrollar la consciencia de las personas interesadas.
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